Intervención de la Vicepresidenta Primera, Ministra de la Presidencia y Portavoz del Gobierno en el Acto de presentación del libro “Nacidas el 8 de Marzo: El Futuro de África tiene Rostro de Mujer”
22/06/2010. Madrid.
Queridas Louise y Ana Patricia,
Ana, Flora, Leontine, Zainab,
Queridas amigas y amigos:
En este precioso Teatro Real se han oído algunas de las voces más bellas que ha podido escuchar la humanidad. Aquí se suelen contar, se suelen cantar historias de ilusiones perdidas y ganadas, de amor y desamor, de sufrimiento y esperanza. Historias de vidas soñadas, pensadas, imaginadas.
Creo, queridas amigas, que no podía haber un lugar mejor para presentar este libro. Un libro hecho también de bellas voces, pero en esta ocasión de voces reales que cuentan historias reales, pero no menos llenas de sentimientos, de esfuerzo, de esperanza, que las que normalmente se escuchan entre estos muros.
Un libro lleno de vida y del que las mujeres africanas que hoy nos acompañan - queridas Flora, Leontine, Zainab- y tantas otras que como vosotras luchan por hacer realidad sus sueños, son las verdaderas protagonistas.
Muchas gracias por permitirme compartir este momento. Muchas gracias porque por mujeres como vosotras, el futuro de África tiene no sólo el rostro, sino también la voz de sus mujeres. Voces que resuenan cada vez más alto y más claro, dentro y fuera de ese continente.
Sabéis además que este proyecto, la Red de Turismo Solidario y Sostenible para África, es especialmente querido para mí. Recuerdo muy bien como nació;
Louise, Ana Patricia, vosotras lo recordaréis también porque las tres estábamos en Maputo, en marzo de 2006, cuando nació todo esto.
Allí nos encontramos 200 mujeres de 20 países para celebrar el primer Encuentro de Mujeres por un Mundo Mejor.
Hablamos de muchas cosas, pero sobre todas ellas había una idea que siempre volvía y a la que siempre llegábamos: que la igualdad de género no es sólo una cuestión de equidad y justicia social, es además –y hay que recordarlo en estos momentos de crisis que vivimos- un motor de crecimiento y de riqueza, es una clave imprescindible para el desarrollo de cualquier comunidad, de cualquier país, de cualquier continente.
Se suele decir que las mujeres somos esencialmente prácticas, y desde luego que al menos en nuestro caso es cierto. Por eso, en Maputo no nos quedamos en la teoría sino que pasamos inmediatamente a la práctica.
Un año después, en el segundo Encuentro de Mujeres de Madrid, nacía la Red de Turismo Solidario y Sostenible para África, con el impulso de la Fundación Banesto.
Un proyecto con un objetivo: que los derechos se conviertan en hechos.
Que el lenguaje legal se traduzca a la vida real y cotidiana de las mujeres.
Y eso es precisamente lo que la autora de este libro, Ana Bermejillo, nos describe desde estas páginas, la historia de quince mujeres que nos dicen, que nos muestran y nos demuestran que otra África es posible. Que un mundo mejor es posible.
Y desde luego que no ha sido fácil, por supuesto que no ha sido fácil. Logros como los de Flora, Leontine y Zainab han exigido esfuerzo y coraje.
Han necesitado apoyo y solidaridad, como la prestada por los cien voluntarios de Banesto.
Y de este modo, se han convertido no sólo en proyectos de negocio, sino en proyectos de vida para sus protagonistas.
“Nacidas el 8 de marzo” cuenta quince historias de superación que creo que precisamente en estos momentos tienen una enorme vigencia.
Son quince pruebas más de que el trabajo duro, la responsabilidad compartida y la cooperación, alcanzan metas y son capaces de sortear obstáculos que a veces pueden parecer insuperables.
Trabajo, responsabilidad y cooperación y junto a ellas esa palabra a veces escrita, otras veces insinuada, pero que impregna cada una de las 252 páginas de este libro: confianza.
Porque de eso sobre todo nos habla este libro, de confianza
La confianza de estas mujeres en sí mismas, en su capacidad para vencer las dificultades y sacar adelante lo que se propongan.
La confianza que la red de Turismo solidario ha depositado en ellas, avalando e impulsando sus ideas. Una confianza cuyos frutos son tangibles, pueden ser visitados, disfrutados, recorridos.
Gracias a ese trabajo duro, a ese esfuerzo de cooperación, a esa confianza que es la verdadera clave del progreso colectivo, hoy se incluyen en la red más de 300 alojamientos y 25 rutas turísticas repartidas por 12 países africanos, de Cabo Verde a Mozambique, de Senegal a Tanzania.
Gracias a esa confianza se crean miles de empleos cada año, y muchos de ellos son ocupados por mujeres, que por fin encuentran la oportunidad que hasta ahora se les negaba.
Y es que invertir en igualdad es justo, sin duda, pero también es rentable, reporta beneficios económicos, sociales, políticos.
Respaldar la iniciativa de una mujer africana significa impulsar el desarrollo de toda su comunidad.
Y con cada mujer, con cada comunidad que avanza, avanza África entera.
Pero no se trata ya sólo de África, el mundo entero, especialmente hoy, necesita de una energía como esa. Una energía nueva, justa y limpia.
Limpia de prejuicios, limpia de desconfianzas, limpia de cansancio y llena de ilusiones.
Necesitamos esa confianza para combatir el pesimismo, la injusticia y la inercia.
Para evitar que los retos globales nos paralicen en lugar de estimularnos.
Para recordar siempre que todo desafío encierra una oportunidad, y que las dificultades que hoy venzamos serán los éxitos del mañana.
Que el progreso social crece del compromiso colectivo y que la irresponsabilidad de unos pocos suele tener un precio muy alto, y lo pagamos todos.
Por eso, la opción responsable hoy es trabajar con decisión, con esfuerzo, con empeño en salir adelante y no darse jamás por vencidos.
La opción responsable consiste en tomar las decisiones necesarias, por duras que resulten, y ponerlas en práctica para superar cualquier dificultad, sin apartarse del camino, sin perder de vista los objetivos.
Y eso es justamente lo que está haciendo el Gobierno de España en estos momentos para superar la difícil situación que vive el mundo y especialmente Europa. Tomar decisiones, mantener firme el rumbo de la recuperación económica.
Así lo hemos hecho aprobando la reforma de nuestro mercado laboral que esta tarde vamos a votar en el Congreso de los Diputados.
Una reforma del mercado laboral con tres objetivos muy concretos superar la crisis, favoreciendo la creación de empleo, inyectar productividad a nuestra economía y mejorar la competitividad.
Una reforma que, junto con el nuevo modelo de crecimiento que estamos construyendo, está llamada a poner punto final a ese mal endémico de nuestra economía de pagar el precio de las dificultades a costa del empleo.
Este es el momento de hacer que la crisis cristalice también en oportunidad. Todos, agentes sociales y ciudadanos, saben que es necesario.
Y el Gobierno, el primero, por eso ha aprobado una reforma laboral equilibrada para que nuestra economía crezca y genere empleo, para que España aumente su riqueza y los ciudadanos tengan mayores cotas de bienestar. Por eso, el Gobierno confía en que supere el trámite parlamentario, convencido además como está de que, entre todos, aún la podemos mejorar en el Parlamento. Estoy segura de que así lo haremos.
Si algo he aprendido de las mujeres africanas a lo largo de los últimos cuatro años, es justamente eso: que sólo pierden de verdad quienes claudican antes del final de la partida.
Y ese no es nuestro caso, como no es el caso de África y de sus mujeres. Ellas no se han rendido ante quienes les negaban la educación a causa de su sexo.
No han claudicado ante quienes las excluían del progreso y del bienestar.
No se han dejado arrollar por quienes las marginaban de los espacios públicos y de la actividad económica amparándose en prejuicios disfrazados de tradiciones.
No se han resignado a ser invisibles y sumisas.
Han exigido y exigen derechos y oportunidades iguales a los de los hombres. Han reclamado y reclaman responsabilidades, para ejercerlas en igualdad de condiciones.
Ellas quieren ser, como dice Flora, pájaros libres de sus jaulas y han demostrado que tienen la fuerza y el coraje para volar con alas propias, las mismas alas con las que cada día llevan oxígeno, agua y alimento al tantas veces maltratado cuerpo de África.
Queridas amigas
Hace un momento os decía que en aquel primer Encuentro de Mujeres por un Mundo Mejor nos reunimos 200 representantes de 20 países.
Este año, en Valencia, el quinto Encuentro ha reunido a 600 mujeres de más de 50 países de todos los continentes.
No, las mujeres africanas no están solas. Las mujeres no estamos solas. Y juntas nos sentimos, nos sabemos poderosas.
Juntas vamos a seguir sacando adelante propuestas concretas y compromisos claros, pensados para resolver problemas, para mejorar la vida de la gente, para llevar a África la prosperidad que merece.
Juntas vamos a seguir demostrando, como lo hemos hecho hasta ahora, como lo hacen a diario Flora, Leontine y Zainab, que con confianza, determinación e ilusión somos capaces de convertir en realidad los mejores sueños, somos capaces de lograr aquello que nos propongamos.
Muchas gracias a todas y todos, y una vez más, enhorabuena.
