Conferencia en los desayunos de Europa Press
17/01/2011. Madrid.
Decía Rocard que para transformar el mundo, primero hay que conocerlo. Me pregunto si somos suficientemente conscientes de los cambios que nos atraviesan. Cambios en todos los planos, que, con razón, caracterizan más que una época de cambios, un cambio de época.
La crisis económico-financiera de estos años, desnuda estos cambios y nos los muestra como el telón de fondo del escenario en que se desarrolla nuestra vida.
Es un telón en el que se entremezclan:
- La Globalización económico-financiera y sobre todo productiva.
- El desplazamiento de la Actividad Económica hacia nuevos parís emergentes: Brasil-China-India, Sudeste de Asia, etc.
- La Revolución Tecnológica.
- Nuevos fenómenos sociales: la concentración de población en las Grandes Urbes, el envejecimiento de Occidente, la feminización de la sociedad o las migraciones masivas.
- La Red. Internet, que lo revoluciona todo, incluso la geopolítica, cuando un habilidoso hacker con una página web y cinco empleados puede poner en jaque a la diplomacia del país más poderoso de la tierra.
A veces pienso que contemplamos estos cambios cómodamente sentados en nuestras butacas, como quien observa un buen reportaje o como aquellos que al ver salir el sol en la línea del horizonte, creían que era él quien giraba sobre nosotros. Hasta que llegaron Copérnico y Galileo para demostrarles que no, que era al revés.
Sobre este eje, quiero ofrecerles tres miradas. La de la izquierda, la de Europa y la de España.
LA IZQUIERDA
Comprender que nuestro mundo, el Estado-Nación, el triángulo Estado-Sindicatos-Empresa, el universo laboral, etc., está siendo sacudido y deconstruído, es fundamental. Nuestra agenda debe renovarse y reforzarse con cuatro propuestas urgentes:
1.- Necesitamos avances decididos en la Gobernanza global. La arquitectura institucional mundial se está haciendo más flexible, con el G-20. Pero debe ser más efectiva en establecer objetivos compartidos, reglas comunes y procedimientos de rendición de cuentas. Para ello necesitamos reforzar las Organizaciones multilaterales clásicas (Naciones Unidas, Instituciones financieras internacionales) y otras que gestionen asuntos específicos como la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, la Agencia Internacional de la Energía o el Comité de Seguridad Alimentaria. La izquierda debe ser impulsora de esta política global.
2.- La izquierda debe impulsar también la revalorización de lo público y la preeminencia de la política sobre los mercados. Los mercados tienen que estar al servicio de la sociedad y no las sociedades al servicio de los mercados. Tres años después del estallido de la crisis, sigue siendo imprescindible una intervención pública que ponga límite a los desafueros de una actividad financiera que en muchas ocasiones perjudica a la economía real. Como lo han hecho los incentivos perversos que suponen algunos bonos a directivos, los estímulos tóxicos a la especulación de los hedge funds o los productos financieros opacos y de alto riesgo. Estas actividades han desencadenado la crisis, y no podemos permitir que generen en el futuro situaciones aún más graves.
3.- En tercer lugar, creo que la izquierda debe abanderar en todo el mundo una verdadera cruzada contra la opacidad fiscal y los paraísos fiscales, y debe proponer la implantación de una fiscalidad transnacional a los movimientos financieros internacionales. Medidas necesarias para desincentivar las peores prácticas, pero también para que los mercados aporten su contribución a los grandes retos pendientes de la Humanidad: el cumplimiento de los objetivos de desarrollo del milenio, la expansión de la paz y la democracia o la lucha contra el cambio climático.
4.- Por último, creo que la gestión de asuntos globales requiere también una respuesta organizativa por parte de la izquierda. El Partido Socialista Europeo o la Confederación Europea de Sindicatos, por poner sólo dos ejemplos, funcionan más como mera agregación de entidades nacionales, que como auténticas organizaciones autónomas y plenamente operativas.
Necesitamos este músculo supranacional en la izquierda, es decir, organizaciones que trasciendan las fronteras estatales, para reforzar aquellos valores cuya defensa y promoción siempre nos han caracterizado y que por supuesto no abandonaremos.
La igualdad, la libertad y la solidaridad, quiero expresarlo con toda claridad, son y seguirán siendo puntos cardinales de nuestra acción política.
EUROPA
La construcción de la Unión es la historia de los pequeños pasos. A cada uno que dábamos, necesitábamos uno mayor. El Euro es el mejor ejemplo.
Pocos años después de su inicio, hemos comprobado que la arquitectura institucional de una moneda común necesita una gobernanza económica que no tenemos.
¿Qué le pasa a Europa? Tres son las urgencias de este proyecto tan extraordinario como inacabado.
1º) En primer lugar, hay que tomar conciencia de que “Más Europa” es algo más que una frase: se trata de una necesidad que sigue plenamente vigente, hoy más que ayer. Puesto que tuvimos la valentía de adoptar un mercado común y una moneda única, hay que seguir avanzando sin miedo hacia la integración económica y política para evitar que el proyecto europeo zozobre. Europa no puede seguir “con un pie en el muelle y otro en la barca”. El muelle es el Estado – Nación y el soberanismo del siglo pasado, mientras que la barca es la andadura europea, el proyecto común de futuro. La solución a las incertidumbres económicas de los dos últimos años no pasa por desmontar el progreso integrador de las últimas décadas, sino por perfeccionarlo.
Si Europa quiere seguir teniendo voz internacional en los grandes debates con EEUU, China o India sobre la defensa de los derechos humanos, el mantenimiento de la seguridad internacional o la estabilidad económica, tiene que actuar unida. La cesión de soberanía a Europa no es una renuncia o un sacrificio: es una herramienta para proyectar y multiplicar nuestra influencia, y para abrir oportunidades a nuestros ciudadanos.
Los discursos neo-nacionalistas que están aflorando en algunos países son una trampa que nos condenaría como continente a la irrelevancia.
2º) La segunda propuesta, especialmente urgente para bandear con éxito las exigencias de los mercados, es mejorar y ampliar la gobernanza económica de la Unión y particularmente de la zona euro. Junto al "Paquete Financiero" ya aprobado que ha permitido la creación de tres nuevas autoridades de regulación financiera europeas, tenemos que finalizar la implantación del paquete de gobernanza económica. ¿Qué significa esto?
a) La Reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para incluir la convergencia de las economías reales de los 17:
• En políticas fiscales nacionales.
• En políticas presupuestarias (el semestre europeo)
• En políticas económicas reales (como son las aproximaciones en competitividad, balanzas comerciales, etc).
b) Nuevas sanciones a los incumplimientos.
c) La creación de un mecanismo estable de financiación, llámese Fondo Monetario Europeo, Agencia de Deuda, etc., que emita deuda común hasta un límite de entre el 50-60% de la Deuda Pública Nacional.
d) Regulaciones más exigentes y homogéneas de los mercados financieros (por ejemplo, limitando las operaciones no transparentes), la creación de un fondo de garantía de depósitos europeo o una agencia de rating europea. Significa también la limitación del dumping fiscal en el interior de la Unión o el reforzamiento de la autonomía financiera de la Unión con figuras impositivas paneuropeas.
3º) Tercera propuesta: la economía europea precisa reformas estructurales. El ejercicio de reflexión y decisión ya se ha realizado y se ha concretado en la “Estrategia Europea para el Crecimiento y el Empleo, UE2020”. La Estrategia se plantea unos objetivos muy específicos sobre cinco ámbitos.
- En empleo plantea incrementar la tasa de actividad del 69% al 75% como mínimo.
- En sostenibilidad propone reducir en un 20% las emisiones, aumentar en un 20% la eficiencia energética y llegar a un 20% de consumo de energías renovables.
- En educación fija el objetivo de reducir en un 30% el abandono escolar e incrementar significativamente la población con estudios universitarios (En 2020 el 35% de los empleos en Europa serán empleos para trabajadores altamente cualificados).
- En cuanto a política social, la Estrategia aspira a sacar a 20 millones de europeos de la pobreza.
- Por último, para consolidar el nuevo modelo productivo, el objetivo es alcanzar una inversión del 3% en I+D+i.
POR ÚLTIMO, ESPAÑA
Me gustaría resumir en unas cuantas ideas -casi telegráficas- lo que, en mi opinión, está ocurriendo en la política económica de nuestro país.
1) La crisis económica y financiera mundial ha acentuado los desequilibrios estructurales que sufre España: Burbuja inmobiliaria, alta tasa de paro, baja productividad, elevada deuda exterior, desequilibrio en la balanza de pagos y algunas ineficacias en los mercados de factores productivos.
Dicho más vulgarmente, nuestro modelo económico de los últimos 15 años, se ha agotado y son necesarios ajustes en casi todo: En el nivel de la renta que disfrutamos, en el gasto público de nuestras instituciones, en el coste de los servicios, en las leyes que regulen nuestra vida laboral, en nuestro sistema de protección social, en el trabajo que realizamos, en la forma de trabajar, en la polivalencia de nuestra formación, en casi todo.
2) España deberá afrontar un periodo de esfuerzo colectivo para seguir siendo un país económicamente potente y socialmente avanzado. Un periodo que será largo y exigirá reformas rigurosas y difíciles.
a) Por supuesto, cumpliremos nuestros compromisos de consolidación fiscal. En 2010 hemos reducido ya el déficit de la Administración central un 46%. Continuaremos con este proceso para alcanzar los objetivos de déficit del 6% este año y del 3% en 2012. Es una prioridad que afrontamos con firmeza, responsabilidad y desde una total transparencia.
El PSOE y este Gobierno están para hacer lo que España necesita, y España necesita llevar a cabo una profunda modernización de sus estructuras económicas, financieras y productivas que preparen a España para ser un país plenamente competitivo, innovador y con empleo de calidad.
b) Para garantizar la estabilidad del sistema financiero, culminaremos el proceso de consolidación y reforma que iniciamos el año pasado. Es urgente que las entidades mejoren lo antes posible su estructura de capital y la calidad del mismo para que se pueda normalizar finalmente el flujo del crédito. Publicaremos el grado de exposición de la cartera de crédito de las entidades y realizaremos nuevos test de stress aún más exigentes.
c) Proseguiremos con la modernización del mercado laboral. Emprenderemos la reforma de las políticas activas de empleo (en enero) y de la negociación colectiva (en marzo) y crearemos el Fondo de Capitalización de los trabajadores (en junio).
d) Presentaremos la semana que viene el proyecto de reforma del sistema de pensiones para garantizar su sostenibilidad durante las próximas décadas. Las medidas que proponemos son imprescindibles por razones demográficas, por el aumento continuo de la esperanza de vida y por la evolución de nuestra pirámide de población. Baste un dato suficientemente elocuente: si en este momento hay cuatro personas en edad de trabajar por cada pensionista, en 2050 sólo habrá una y media.
e) Para fortalecer nuestro tejido empresarial y mejorar la competitividad:
• Vamos a desarrollar el Plan Integral de Política Industrial 2020 que acaba de aprobar el Gobierno, con actuaciones de impulso a la expansión del sector para que su peso relativo en la economía se eleve del 15% al 18%.
• Apoyaremos intensamente los procesos de internacionalización de las empresas, con especial atención a las PYMES.
• Culminaremos el proceso de reformas en el sector servicios, un sector con un importante potencial exportador que da ocupación al 30% de nuestros titulados superiores.
• Aprobaremos el Proyecto de Ley de Servicios Profesionales.
f) Para mejorar nuestro capital humano, que es la herramienta esencial para el despegue definitivo de nuestro país en el nuevo entorno económico, actuaremos:
• En Política educativa, con iniciativas destinadas a aumentar la calidad y reducir el fracaso escolar.
• En I+D+i, con la futura Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (que está ya en tramitación parlamentaria).
• En la promoción de la excelencia universitaria dentro de la Estrategia Universidad 2015.
• En formación profesional, integrando la formación inicial, ocupacional y continua con vistas a mejorar la empleabilidad de los trabajadores.
g) Finalmente, para que el sector público acompañe en este proceso de reformas, es necesario reducir cargas administrativas y agilizar procedimientos. Así lo estamos haciendo:
• Con la reforma de la Justicia y la aprobación de Leyes concretas, como la Ley concursal, la Ley de agilización de procedimientos judiciales o la Ley de nuevas tecnologías en la Administración de Justicia (Anteproyectos todos ellos ya informados por el Consejo de Ministros el día 16 de diciembre).
• La creación de empresas en 24 horas
• La Ley que regula los parámetros de calidad en la atención al público de las empresas que prestan servicios económicos de interés general (prevista para mayo)
• La Ley de Gobierno Local, cuyo Proyecto de Ley tenemos previsto aprobar el próximo mes de marzo.
• Además, el Gobierno planteará a las Comunidades autónomas actuaciones concertadas para agilizar el funcionamiento de la Administración, evitar duplicidades y coordinar actividades comunes.
En definitiva, se trata de un paquete de reformas necesarias y urgentes, que afrontamos con firmeza y determinación. Están dando al país el impulso y la renovación que necesita, reduciendo los desequilibrios preexistentes y contribuyendo a transmitir una imagen de seriedad y solvencia en nuestra economía.
3) A este gobierno le corresponde liderar esta política reformista. Nuestra responsabilidad es histórica y estamos empeñados en cumplirla.
Nuestra voluntad en gobernar para desarrollar en los próximos 15 meses este proyecto de Reformas que aseguren nuestra recuperación económica futura.
Permítanme que les acredite esta voluntad política con algunas evidencias:
a) El Presidente ha reafirmado su compromiso de agotar la legislatura, en cualquier caso. No hay alternativa. Este gobierno va a terminar su mandato en marzo de 2012 y lo va a hacer con el presidente Zapatero y con el plan de reformas que hemos enumerado.
b) Hemos garantizado la estabilidad parlamentaria, que es hoy un valor esencial para la continuidad del proceso de reformas. El acuerdo presupuestario de 2011 ha funcionado bien y sigue en pleno vigor. Nuestras relaciones con PNV y Coalición Canaria son estrechas y se están cumpliendo los compromisos recíprocos. Además, mantenemos una expectativa razonable de incorporar a este espíritu reformista del gobierno a otros partidos y, en particular, a CiU, después de la reciente formación del Gobierno catalán.
c) En ningún momento daremos por finiquitado el diálogo social con sindicatos y empresarios. El gobierno dialogará sin límites. Pero cuando deba tomar decisiones lo hará sin demora ni temor. Aún así, incluso en el desacuerdo, seguirá con la mano tendida a nuevos diálogos y consensos, porque estamos convencidos de que España avanza y progresa más en sus reformas con el consenso socioeconómico más amplio.
4) ¿Qué hace el PP mientras tanto?
El partido Popular se ha negado a dar su apoyo a las grandes reformas y, si me permiten esta experiencia que viví directamente, todavía tengo muy presente el estupor que provocó entre todos los sectores políticos y económicos europeos su intento de frustrar el ajuste del presupuesto de mayo del 2010.
El PP exige reformas pero, esta es la paradoja, cuando se reforma, rema en contra, solo nos topamos con su rechazo; aún más grave, quiere echar por tierra no ya a la política del Gobierno sino que sus excesos le llevan al intento de desprestigio de la economía española. Así lo ha hecho el expresidente Aznar y así lo repiten casi a diario algunos de sus más afamados y lamentables portavoces.
Sin embargo, esta agresividad no puede ocultar la más absoluta falta de alternativas a, por ejemplo, la reforma laboral, de pensiones o al déficit eléctrico. ¿Alguien puede citar algunas de las propuestas del PP en terrenos tan cruciales como lo que he señalado? La estrategia del Partido Popular de no mostrar para no arriesgar, de jugar tan solo al desgaste político del Gobierno y a querer torpedear las reformas, acabará, ese es mi pronóstico, por desnudar ante una mayoría de ciudadanos su irresponsabilidad para comportarse a la altura de lo que exige una crisis tan demoledora en sus efectos y con tantas implicaciones para varias generaciones de españoles.
5) Este gobierno ha aplicado en cada momento la política económica que era necesaria. Ni bandazos, ni contradicciones, sino adaptación adecuada a cada fase de una crisis tan dinámica como cambiante. Hemos hecho lo que ha hecho todo el mundo.
Al principio, la crisis se manifestó como crisis financiera y se actuó en consecuencia. En España no hubo que acudir al rescate de los Bancos, como en otros países, pero fue necesario actuar adquiriendo activos financieros, prestando aval a su endeudamiento y garantizando los depósitos. Adoptamos medidas para inyectar liquidez al sistema y para que el crédito fluyera hacia familias y empresas.
Posteriormente, con el colapso del sector de la construcción y sus terribles consecuencias sobre el desempleo, se impuso la adopción de medidas Keynesianas de fomento del empleo y de estímulo de la demanda. También se intervino en sectores estratégicos que habían resultado intensamente afectados (turismo, automoción, rehabilitación de viviendas).
Por fin, desde el año pasado asistimos a la crisis de las deudas soberanas, una situación que exige adoptar políticas de consolidación fiscal del déficit con medidas de ajuste muy duras pero imprescindibles en toda Europa.
6) A pesar del ajuste, hemos mantenido un compromiso total con el Estado de Bienestar.
En 2004 se destinaban a gasto social en España 114.000 millones de euros, un 14% del PIB. En 2010, pese a la crisis, 180.000 millones de euros, más de un 17% del PIB. En 6 años el aumento ha sido de casi el 60%
Este Gobierno ha subido casi un 40% el Salario Mínimo Interprofesional desde 2004, que ha puesto en marcha un amplio sistema de protección a la dependencia del que se benefician 600.000 personas, que ha concedido más de un cuarto de millón de ayudas a jóvenes para su emancipación, que ha multiplicado por dos la Ayuda al Desarrollo, o que ha alcanzado un 80% en la tasa de cobertura al desempleo. Los grandes servicios públicos, como la educación o la sanidad, no se han limitado ni reducido.
No se puede poner en cuestión el compromiso social de este Gobierno ni su voluntad por mantener intacta la columna vertebral del Estado de Bienestar. Es tal nuestra convicción en esta materia que hemos solicitado la celebración de un debate extraordinario en el que el Presidente del Gobierno defenderá la política social de sus gobiernos desde 2004 hasta aquí.
7) ¿Hay una alternativa a esta política reformista con cohesión social que estamos aplicando? Sinceramente, no la hay. No es mi propósito situarme en el monopolio de la razón pero, observo con tristeza la falta de realismo de otra izquierda que reconozco, pero que no se corresponsabiliza con la respuesta socialdemócrata.
Hay una izquierda anclada en un utopismo confortable desde el que se acusa a la socialdemocracia de haber cedido precipitadamente al realismo. El testimonialismo de esa izquierda no ayuda hacia una salida progresista a la crisis. Negar la economía de mercado es negar la evidencia. Estatalizar la economía, es volver al pasado. Aumentar el déficit público es suicidarse. Las respuestas de ayer a los problemas del mañana es condenarse a la desaparición.
8) Es importante que todos tomemos conciencia de que tenemos que acompañar al país en este proceso de reformas; de que es necesario hacer un esfuerzo colectivo.
La expresión “esfuerzo colectivo” es una de tantas que, desgastada por el uso retórico que de ella hacemos en el ámbito político, puede llegar a parecerles una apelación sin verdadero significado. Créanme: no lo es. España se encuentra en un momento crucial de su historia y el esfuerzo que todos tenemos que realizar merece la pena de verdad. Les diré por qué.
El primer motivo es que las reformas que estamos emprendiendo, las reformas a las que me he referido hace pocos minutos, no constituyen un conjunto aislado de medidas. Son, cada una de ellas, tramos del camino que estamos trazando, piezas con las que estamos construyendo el futuro de un país económica y socialmente más avanzado, sostenible y cohesionado. La ciudadanía tiene que entender que las reformas de hoy son el bienestar del mañana, pero no de un mañana lejano. Pronto veremos los frutos de este esfuerzo si perseveramos en las transformaciones que España necesita.
El segundo motivo para que participemos del esfuerzo es, precisamente, que todos hemos de hacer sacrificios. Nadie está excluido, y desde el Gobierno hemos intentado que estos esfuerzos sean equilibrados. Aun en momentos tan duros como los que vivimos, los ajustes están siendo proporcionados a las necesidades y distribuidos de manera que no los paguen los de siempre.
El tercer motivo para que realicemos este esfuerzo colectivo es el más importante. Lo es porque nace en nosotros y no depende de factores externos. España puede afrontar este gran desafío si todos somos corresponsables ante la actual coyuntura y buscamos soluciones. Una sociedad libre y democrática se nutre, precisamente, de la responsabilidad de cada uno de sus ciudadanos.
Donde Margaret Thatcher afirmaba que no creía en la sociedad, sino en los individuos, yo diría que donde el individuo se hace realmente pleno es, precisamente, en la sociedad. Hay que reforzar la ética cívica y los valores del compromiso.
Esta corresponsabilidad atañe a todos los ciudadanos, pero también a las instituciones y a los agentes sociales y económicos. Los partidos políticos debemos tener altura de miras y huir del cortoplacismo electoral. Para las empresas, la Responsabilidad Social Corporativa no ha de ser un “accesorio”, sino parte central de su actividad y su marca corporativa. Corresponsabilidad significa que todos pensemos en el largo plazo, en el proyecto de país que queremos y, recordando la célebre frase de Kennedy, en cómo podemos contribuir a hacerlo realidad.
Y en un mundo que funciona en clave de comunicación, a los medios corresponde una parte muy destacada de esa responsabilidad, no sólo como portadores del elemento vital que hoy nos mueve, la información, sino como auténticos configuradores del debate público.
No les oculto que preocupa a muchos la banalización del espacio público, la presentación de determinados personajes de escaso mérito como modelos sociales, o la vejación en directo de la dignidad y el respeto a que todos tenemos derecho. Todo ello supone la entronización de falsos valores que atentan contra los verdaderos principios de la democracia y de la convivencia.
No menos preocupante es la agresividad, la descalificación, el enfrentamiento, como parte del espectáculo y como condición de audiencia. Son los propios medios los que, conscientes de esta situación, deben actuar promoviendo una mayor calidad –calidad en el sentido más amplio de la palabra- en los contenidos, y repito, sean cuales sean los formatos y la posición ideológica de estos contenidos, que transmiten a la ciudadanía.
El Gobierno, por su parte, cumplirá con su obligación y su responsabilidad, que no es otra que hacer cumplir la ley. Una ley, en este caso la Ley General de Comunicación Audiovisual, que vamos a desarrollar en uno de sus principales aspectos, como es la creación del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales. Organismo que, como puedo hoy anunciarles, vamos a crear en este mismo periodo de sesiones, y para cuya composición empezaremos inmediatamente a hablar con los grupos parlamentarios.
Esperamos que el Consejo, que tendrá amplia potestad y competencias para velar, entre otras cuestiones, por el cumplimiento de los derechos de los ciudadanos, y especialmente de los menores y de los colectivos más vulnerables, podrá trabajar junto con los medios para colaborar en todos estos temas.
9) Quiero terminar con un mensaje de ánimo y confianza
Desde 1976, el PSOE ha sido el partido que ha hecho lo que España ha necesitado. Lo hicimos cuando éramos oposición. Y sobre todo lo hemos hecho y lo hacemos desde el Gobierno, con grandes resultados para el país y asumiendo nuestra responsabilidad ante los grandes desafíos:
- En la consolidación de la democracia
- En la modernización de la economía española en los 80
- Con la reconversión industrial
- En la implantación del Estado del Bienestar y la reforma de la Seguridad Social en 1985.
- Con la entrada en Europa
- Con el diseño y desarrollo del Estado de las Autonomías
Creo honestamente que también en esta ocasión estamos haciendo lo que el país necesita y que pronto veremos los resultados de nuestras políticas.
También creo en España, en su economía y en sus empresas. Somos un país que ha dado pasos de gigante y ha experimentado avances históricos en estos últimos 30 años. Hemos construido un tejido empresarial potente, diverso e internacional en muchos sectores. Somos líderes en obra pública, en turismo, en ferrocarril, en textil, en banca, en telefonía, en alimentación, etc.
Por eso, nada mejor para terminar que parafrasear a Shakespeare en su obra “Julio César”: El futuro no está en las estrellas, sino en nosotros mismos.
Muchas gracias.
