Intervención de la Vicepresidenta Primera, Ministra de la Presidencia y Portavoz del Gobierno en el Foro Fingerplus
13/10/2010. Madrid.
Señoras y señores,
Este tipo de actos en los que nos encontramos personas que dedicamos nuestro tiempo a la política e ingenieros y científicos siempre tiene cierto aire de familiaridad.
Y ya sé que a muchos les parecerá extraño tratándose de dos ocupaciones tan distintas, pero lo cierto es que compartimos mucho más que lo que parece.
Ustedes, por ejemplo, han logrado gracias a su ingenio los medios para viajar por encima de la velocidad del sonido y, muchas veces, nosotros no sabemos cómo nos las ingeniamos pero nuestras palabras llegan a los medios incluso antes de que hayamos emitido cualquier sonido.
Dejando aparte esos pequeños detalles, la verdad es que si la técnica y la ingeniería siempre han estado al servicio del progreso, en este mundo en incesante cambio, nuestra capacidad para innovar, para crear, para imaginar, nuestro ingenio en definitiva, es la verdadera clave no ya del mañana sino del presente y en eso creo que todos coincidimos.
Hace apenas unas horas, en Chile, todos hemos comenzado a asistir al desenlace de una auténtica hazaña, una prueba más de cómo la tecnología está al servicio de la humanidad, y de cómo esos valores humanos que nos unen y traspasan fronteras tienen en la tecnología el mejor aliado.
Los mineros atrapados a 700 metros de profundidad en el desierto de Atacama están saliendo a la superficie gracias a la labor de muchas personas y gracias a los medios que nos aportan la tecnología y la ingeniería. Permítanme que mis primeras palabras sean para felicitar a los 33 mineros, a sus familias, al Gobierno y a todo el pueblo de Chile por este magnífico rescate, del que todos hemos estado y estamos muy pendientes.
Esperamos que la operación concluya con éxito –seguro que así será- y muy pronto podamos ver las imágenes de los 33 mineros en la superficie y reunidos por fin con sus familias.
Señoras y señores,
Si algo ha demostrado, una vez más, este feliz resultado es que el verdadero ingenio, sólo brilla cuando la chispa de la imaginación prende en el conocimiento técnico.
Cuando se nutre de intuición, conocimiento e iniciativa y no acepta ningún reto como insuperable.
Cuando busca las soluciones del mañana para los problemas del presente.
Hace un momento, miraba el apretado programa, la ambiciosa agenda que se han propuesto para estos dos días y en ella me he encontrado con términos que hoy ya nos son familiares a todos.
Palabras como internacionalización y sostenibilidad, como aprovechamiento y eficiencia energética, como economía del conocimiento y creación de empleo.
Palabras, ideas, que más allá de constituir los objetivos de un programa, son una verdadera declaración de intenciones.
Son la expresión de un compromiso que todos compartimos: poner nuestros recursos y nuestro ingenio al servicio de esa España del mañana que queremos, podemos y debemos construir entre todos.
Por eso es un gran placer para mí estar hoy aquí y permítanme agradecer su amable invitación a la inauguración de estas jornadas.
Señoras y señores,
En una ocasión, Ramón y Cajal dijo que al carro de la cultura española le faltaba la rueda de la ciencia y el conocimiento técnico.
Y es cierto que así ha sido durante buena parte de nuestra historia, pero este encuentro mismo es la mejor expresión de que, gracias al esfuerzo de todos, aquella España encerrada, gris y temerosa de la innovación ha dejado paso a un país que ha sabido hacer del progreso tecnológico uno de los pilares de nuestro avance social y económico.
Un país que cuenta con algunas de las mayores empresas de ingeniería del mundo y que ha comprendido que la innovación es la puerta de entrada a la nueva economía y al nuevo tiempo en el que vivimos.
Así lo entiende desde luego el Gobierno de España, y por eso en estos últimos siete años hemos acometido un esfuerzo de inversión en innovación y capital tecnológico que sencillamente no tiene precedentes.
Hemos triplicado la inversión en I+D+i y ya hemos superado la media de los países de la OCDE.
Hemos favorecido el intercambio y la transferencia de conocimientos entre universidades y empresas y creado una red de parques tecnológicos que atrae a expertos del mundo entero.
Y lo cierto es que estamos obteniendo resultados.
Hoy España es la novena potencia científica mundial y nuestra producción científica y técnica se ha multiplicado por nueve.
Según la OCDE, algo más del 16% de las inversiones de las empresas con financiación pública se dedica a investigación lo que nos coloca en los primeros puestos a escala global, pero también en el sector privado nuestras empresas han aumentado la inversión en innovación y las solicitudes de patentes en un 60%.
Ese es el camino, y creo que todos lo sabemos, porque sabemos que es en esos sectores –el de la innovación y el conocimiento, el de las telecomunicaciones, el de las energías alternativas y la economía verde-; es en esos sectores que han seguido creciendo incluso durante la crisis, donde debemos buscar los nuevos yacimientos de empleo, donde está la clave de la recuperación hoy y de la seguridad del mañana.
Y en esa carrera hacia el mañana en la que todo el planeta está compitiendo, lo cierto es que no partimos de cero sino que ya hemos recorrido una parte del camino.
En 2009, las energías renovables generaron el 26% de la producción eléctrica del país y representaron más del 12% del consumo de energía final.
Este mismo año, el 37% de la electricidad que se ha producido en España es de origen renovable.
Somos un país líder en energías limpias y tenemos todos los elementos necesarios para reforzar ese liderazgo.
Tenemos el clima y la geografía.
Tenemos la tecnología y unas empresas que son conocidas y reconocidas a nivel internacional.
Y también el compromiso claro del Gobierno y de toda la sociedad con ese objetivo. Un compromiso que hemos defendido y seguiremos defendiendo en todos los foros nacionales e internacionales en los que sea necesario.
Como saben, dentro de algo menos de dos meses se celebra en Cancún la cumbre internacional sobre cambio climático.
De Cancún debe salir un nuevo contrato global con nuestro planeta.
Un contrato en el que los países más avanzados sean los primeros en dar ejemplo, en reducir drásticamente sus emisiones y apostar por las energías limpias, y desde luego que España y la Unión Europea estamos dispuestos a suscribir nuestra parte del acuerdo.
Pero es un contrato que debemos firmar todos, en el que debemos estar todos, porque todos nos jugamos mucho en ello y todos debemos asumir nuestra responsabilidad ante este reto.
Y no se trata sólo de que sea la única opción viable para nuestro planeta, que lo es.
No se trata sólo de que sea la única opción comprometida con quienes nos sucedan, que también lo es.
Se trata además de la única opción socialmente aceptable y económicamente inteligente.
Se estima que las energías renovables generan aproximadamente cuatro veces más empleo que las energías tradicionales.
Es un sector intensivo en tecnología, por lo que produce plusvalías en uno de los ámbitos por los que sin duda transita el progreso en este nuevo siglo, el del conocimiento y las ciencias aplicadas.
Un sector que sigue creciendo exponencialmente y que ya forma una parte importante de los planes de futuro de las economías más avanzadas.
Por eso debemos mantener el esfuerzo que estamos realizando en los últimos años, no pese a la crisis, sino precisamente debido a la crisis, para superar la crisis y para asegurarnos de que no vuelva a repetirse algo similar.
Y ese es el objetivo de los presupuestos generales del Estado para 2011 que acabamos de llevar al Parlamento.
Unos presupuestos austeros y rigurosos, como corresponde a nuestras circunstancias económicas actuales, pero que mantienen el esfuerzo de inversión pública en investigación, desarrollo e innovación.
Ese es el objetivo también de la ley de Economía Sostenible. Aprovechar al máximo todo el potencial de la economía verde y de la sociedad del conocimiento.
Avanzar más deprisa en un momento en el que lo que hace dos años era necesario hoy ya se ha convertido en urgente y poner las bases de un modelo productivo que genere rentabilidad sin renunciar a la responsabilidad, un modelo productivo más estable, más seguro y más justo.
Pensado para cerrar definitivamente la puerta de la crisis abriendo la puerta de la economía del mañana.
Señoras y señores,
Durante mucho tiempo hemos soñado con un planeta más habitable, más humano y más seguro.
Durante mucho tiempo hemos pensado, escrito, discutido y hablado sobre las mejores vías para alcanzar un consumo más sostenible, más respetuoso con el entorno, más limpio.
Hoy no basta con pensar, hablar y soñar, la historia no nos espera y ha llegado la hora de actuar.
Ha llegado la hora de reconciliar la necesidad con el ideal y para eso, señoras y señores, les vamos a necesitar.
Porque precisamente eso –combinar la imaginación y el conocimiento técnico, poner el ingenio al servicio del progreso social, acercar la realidad a lo que antes sólo parecían sueños - es su especialidad y hoy se convierte en un enorme capital para toda la sociedad.
Por eso creo que la celebración de este encuentro es todo un acierto, porque en estos dos días que van a pasar reflexionando, compartiendo ideas, iniciativas, proyectos y experiencias nos ayudan a todos a avanzar hacia ese objetivo de estabilidad, progreso y bienestar social que sin duda todos compartimos.
Enhorabuena por estas jornadas, mucho ánimo y a trabajar.
