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Intervención de la Vicepresidenta Primera, Ministra de la Presidencia y Portavoz del Gobierno en el Encuentro con Mujeres Líderes Iberoamericanas

05/10/2010. Madrid.

Rosa, Amelia, queridas amigas,

Bienvenidas todas.

Es un placer recibiros aquí, la verdad es que cada año disfruto mucho de estos encuentros. Lo malo es que siempre me encuentro tan cómoda que no quiero que se acaben y con todo lo que tengo que hacer… si no fuera por eso me iría con vosotras.

Cuando venía hacia aquí y pensaba en esta reunión he recordado una conversación que tuve, hará unos tres años, con niñas y niños de un colegio en Guatemala

Visitábamos un colegio en el que cooperamos el Gobierno de Guatemala y el de España y allí, hablando con niñas y niños que debían tener alrededor de 12 años, se me ocurrió preguntarles qué querían ser de mayores.

Como os podéis imaginar, contestaron de todo.

Había quienes respondían que querían ser futbolistas, también astronautas –cómo no-, había varias niñas que querían ser profesoras, otros, médicos;

Pero una pequeña que tenía a mi lado me agarró de la mano y –sin ninguna duda- dijo: “María teresa, yo voy a ser presidenta”.
Llevo mucho tiempo dedicándome a la política, pero guardo ese momento como un recuerdo especialmente hermoso.

Y posiblemente esa pequeña no era del todo consciente de lo que para mí, como para todas vosotras significan esas sencillas cinco palabras que acababa de pronunciar.

Por eso quería compartirlo con vosotras. Porque hace unos años nadie preguntaba a las niñas qué querían ser de mayores, la respuesta ya se sabía y no la elegían ellas.

Porque hace algún tiempo, no mucho tiempo, ninguna mujer se permitía soñar con ser lo que quería hacer con su vida, su futuro ya estaba elegido de antemano y no lo elegían ellas.

Y de eso trata todo esto, queridas amigas, no de mí, ni de vosotras, es algo mucho mayor, mucho más importante, mucho más grande.
Se trata de que cualquier niña, cualquier mujer, en cualquier lugar del mundo pueda soñar y luchar por hacer realidad sus sueños. De eso trata todo esto.

De que cualquier mujer, en España, en Iberoamérica, en cualquier lugar del planeta pueda avanzar y tener lo que merece sin más barrera que su propio esfuerzo. Ese es el sentido de estos encuentros.

Por eso os quiero agradecer el trabajo que hacéis cada día, sacando adelante políticas de progreso, de igualdad en vuestras comunidades y países.

Porque sois vosotras, con vuestras palabras, con vuestro compromiso y vuestro esfuerzo. Sois vosotras, con vuestro liderazgo y vuestro ejemplo, quienes estáis diciendo a todas esas mujeres que es posible, que pueden aspirar a ser lo que quieran, que sus sueños ya no tienen límites y que su futuro sólo les pertenece a ellas.

Y eso queridas amigas, eso es algo por lo que merece la pena levantarse cada mañana y seguir trabajando. Eso es algo por lo que merece la pena luchar y redoblar esfuerzos.

Hace unos días hablaba con Michelle Bachelet, que por cierto os manda un abrazo. Ya sabéis que ha sido nombrada para dirigir el organismo de Naciones Unidas que va a trabajar por la igualdad de género.

La felicitaba por el nombramiento, pero también le dije que éramos todas nosotras las que estábamos de enhorabuena.

Igual que estamos de enhorabuena porque en Brasil dos mujeres han disputado por primera vez la carrera por la presidencia y una de ellas, Dilma Rousseff, puede convertirse en la próxima Presidenta del país más grande de Iberoamérica.

Permítanme felicitar por ello, e independientemente de los que pase en la segunda vuelta, a todo el pueblo brasileño por las que sin duda serán unas elecciones históricas.

Unas elecciones que una vez más –y estoy pensando en Cristina Fernández, en Laura Chinchilla, en la propia Michelle Bachelet, en todas las mujeres que ocupáis puestos de responsabilidad en la administración, en la política o en los parlamentos- nos hablan de una América Latina que también en esto está sabiendo ganar el mañana, que también en esto está dando el mejor de los ejemplos.

Porque es cierto, y vosotras lo sabéis mejor que nadie, que cuando una mujer asume responsabilidades de liderazgo, eso le cambia la vida, igual que habrá cambiado las vuestras.

Pero cuando somos tantas mujeres las que decidimos comprometernos con la igualdad, lo que estamos cambiando es la política misma, la vida de nuestros países, de ciudades y comunidades enteras.

Ese es el empeño en el que todas estamos, eso es lo que estamos consiguiendo, y para eso tenemos que seguir trabajando, sin bajar la guardia.

Porque vivimos tiempos duros, sí, la crisis nos pasa factura a todos y ya hay quienes dicen que ahora no es prioritaria la igualdad, que hay otras cosas más importantes.

Pero yo os digo que se equivocan, que se equivocan nuevamente.
Que tenemos que avanzar en igualdad no pese a la crisis sino debido a la crisis. Para dejar atrás definitivamente la crisis, para que nunca más vuelva a repetirse algo similar.

Hoy escuchamos a todo el mundo, a países, gobiernos, organismos internacionales, decir que es necesaria otra manera de entender la política y la economía.

Hoy, todas y todos hablamos y trabajamos para construir un futuro, un mundo más justo, con más responsabilidad, con más seguridad, con más igualdad.

Y eso –luchar por la justicia, asumir más responsabilidad, construir más igualdad, ganar más seguridad- es algo que nosotras llevamos haciendo toda nuestra vida.

Son nuestros valores, nuestros principios, aquellos que mejor conocemos y que siempre hemos defendido y son los pilares sobre los que debemos levantar la geografía humana de este nuevo siglo.
De eso es de lo que vais a hablar en estas jornadas, de cómo seguir avanzando en igualdad y hacerlo juntas, de cómo lograr un mundo mejor, más digno, más justo, más seguro no sólo para las mujeres, sino para todas nuestras sociedades, para todos nuestros pueblos.

Esa es nuestra responsabilidad, seguir liderando el camino hacia el mañana en un momento en el que el mundo entero busca una nueva forma de entender la economía, una nueva forma de entender y practicar la política.

Por eso lo que a mí realmente me gustaría es escucharos a vosotras, conocer vuestras experiencias, vuestras ideas, vuestras propuestas para que, en un futuro no muy lejano no una, sino cualquier niña, cualquier mujer en cualquier lugar del mundo pueda ser presidenta.

Muchas gracias, queridas amigas. Que disfrutéis de esta estancia en España y aprovechéis al máximo –estoy segura de que lo vais a hacer- esta jornada de trabajo.

Mucho ánimo y a seguir avanzando.