Intervención de la Vicepresidenta Primera, Ministra de la Presidencia y Portavoz del Gobierno en su reunión con Representantes de la Sociedad Extremeña
26/07/2010. Mérida.
Es un placer poder reunirme hoy con todos ustedes, con los representantes, de la cultura y las artes, del mundo empresarial y sindical, de la educación, la ciencia y la universidad, en definitiva, de la sociedad extremeña.
Y quisiera comenzar estas breves palabras con una anécdota que creo viene muy al caso en los tiempos que hoy vivimos. Cuentan que, en una ocasión, el representante de una conocida marca de cosmética le pidió a Renoir un dibujo para la etiqueta de un nuevo perfume. Renoir lo trazó al momento en una pequeña hoja de papel, se lo entregó y le dijo el precio. Precio que al cliente le pareció excesivamente caro para un garabato –dijo- hecho en cinco minutos.
Renoir, sin perder la compostura, retiró el dibujo y le replicó “cinco minutos más treinta años de trabajo, ese es el tiempo que me ha llevado poder hacer eso que usted llama un garabato”.
Señoras y señores,
Vivimos tiempos de dificultades, momentos en los que el futuro parece más abierto y las incertidumbres mayores que nunca. Pero no hay sino echar la vista atrás para darnos cuenta del gran trabajo que entre todos hemos realizado en los últimos treinta años,
Y creo que es precisamente en este momento en el que debemos ser muy conscientes, más conscientes que nunca de quienes somos, de dónde venimos y de lo que hemos logrado.
Nuestros ya más de treinta años de democracia no han sido fáciles, en muchas ocasiones han estado muy lejos de ser un camino de rosas.
Desde el esfuerzo de concordia de la transición hasta los pactos de la Moncloa; desde la aprobación de la Constitución hasta la consolidación de nuestro estado de derecho; desde la dura reconversión industrial hasta la crisis de los noventa; la responsabilidad y la confianza en nosotros mismos han sido el frontispicio sobre el que hemos sabido hacer frente a las dificultades, sobre el que hemos ido forjando el país que tenemos.
Con diferencias, desde luego, y así debe ser, pero con ambición de país y con un objetivo muy claro y compartido por todos, hacer de nuestra tierra, de nuestro país, un lugar siempre mejor para sus ciudadanos, un país más seguro, más estable, más avanzado social, política, económicamente.
Y lo cierto es que, si volvemos la vista atrás, creo que todos podemos sentirnos muy satisfechos. Hoy somos una democracia avanzada. En apenas treinta años hemos multiplicado por más de siete la renta per cápita de los españoles y las españolas, y participamos por derecho propio en los organismos internacionales que están marcando la agenda de nuestro planeta.
Creo que son razones más que suficientes para confiar en nosotros mismos, en nuestras propias fuerzas, en nuestra capacidad para salir adelante –como hemos hecho en otras ocasiones- y dejar atrás las dificultades.
Y eso es algo que debemos tener siempre presente, siempre, pero especialmente en los momentos inciertos, en los que la duda aprieta.
Momentos en los que la bolsa pasa de la euforia al sobresalto en cuestión de minutos y en los que la gestión de la economía parece tener cada día más que ver con la gestión de los estados emocionales.
Momentos en los que debemos ser muy conscientes, plenamente conscientes de dónde están nuestra debilidades, sin duda, y trabajar para superarlas; pero sin olvidar nunca quiénes somos, lo que hemos logrado y cuáles son nuestras fortalezas, insistiendo sobre todo en nuestras fortalezas.
Porque son muchas las cosas que han cambiado con la crisis económica, pero lo que no ha cambiado ni cambiará es que este ya es un país muy diferente al que heredamos.
Es una España construida desde el trabajo duro, la ambición y la responsabilidad.
Una España con sólidos fundamentos económicos y con un sistema financiero solvente, de los mejores del mundo. Aquí ni hemos visto esas enormes operaciones de rescate ni las veremos, y así lo han puesto de manifiesto los test de solvencia de nuestras entidades financieras
Un país que está haciendo un enorme esfuerzo, con el Gobierno a la cabeza, para hacer frente a la crisis. Garantizando los ahorros de los españoles y la solvencia de nuestras entidades ante la primera crisis, la crisis financiera.
Poniéndonos al lado de las empresas y los trabajadores con programas de estímulo cuando las dificultades empezaron a afectar al sistema productivo.
Y pidiendo a toda la sociedad un esfuerzo de austeridad ahora que comenzamos a salir de la crisis y debemos reducir la deuda que, para derrotar a la crisis, hemos tenido que acumular.
Hicimos lo que debíamos, cuando debíamos y donde debíamos, como todo el mundo, como el resto de las economías avanzadas. Y seguimos haciéndolo.
El gran reto que tenemos ante nosotros, el empleo, dar el salto definitivo a un nuevo modelo económico y en eso, señoras y señores, trabaja el Gobierno de España.
Apostando por la innovación y la sostenibilidad. Impulsando los nuevos sectores, pero favoreciendo también la modernización de nuestros sectores más tradicionales y no creo que nadie en Extremadura dude de cuánto ha cambiado nuestro campo.
Sabemos que ese es el camino, sabemos cuales son los pilares sobre los que apoyarnos y tenemos toda la determinación para seguir avanzando.
Tenemos sobre todo la confianza que nos da el saber lo que podemos hacer juntos porque lo hemos hecho antes y conocemos nuestras fuerzas.
Y digo esto en Extremadura, Presidente, en esta Comunidad que ha hecho de ese cambio de modelo productivo un verdadero credo de progreso social y económico.
Que ha apostado por el mañana y ha cambiado la faz de su tierra y la vida de sus gentes, con esfuerzo, con trabajo duro, pero sobre todo con responsabilidad y con confianza.
Porque ha sido así, con trabajo duro, responsabilidad y confianza como Extremadura ha sido la Comunidad que más ha aproximado su renta a la de la Unión Europea.
Ha sido así, con responsabilidad, trabajo duro y confianza, del Gobierno extremeño y de todos ustedes, de la sociedad entera, como su PIB ha crecido prácticamente un 700% y ha quintuplicado el número de empresas.
Ha sido así como han sabido convertir aquellos cielos de barro que recordaba Dulce Chacón en una fuente de sostenibilidad y progreso económico, que está a la cabeza de un país que lidera el esfuerzo mundial en energías renovables.
Que está a la cabeza en nuevas tecnologías, en investigación y desarrollo, con ocho centros punteros puestos en marcha en estas dos últimas legislaturas.
En aplicación de la innovación a la administración, a la educación, y Extremadura ya es la región de toda Europa con la mayor ratio de ordenador por alumno; a la economía y en estos seis años hemos doblado el número de empresas con banda ancha.
Una Comunidad que hoy ofrece a sus ciudadanos el bienestar y la calidad de vida que sólo pudieron soñar generaciones y generaciones de extremeños.
Y, sí, hay y habrá diferencias entre unos y otros, discreparemos sobre algunos problemas y algunas respuestas pero creo que en eso, en trabajar por el bienestar, la calidad de vida y el futuro de nuestros ciudadanos, todos estamos de acuerdo y ahí, en ese objetivo compartido, hay un enorme espacio en el que podemos, debemos y sabremos encontrarnos.
Desde luego que ahí, en ese enorme espacio de todo lo que nos une, pueden confiar en ello, siempre encontrarán al Gobierno de España.
Muchas gracias
