Intervención de la Vicepresidenta Primera, Ministra de la Presidencia y Portavoz del Gobierno en la Fundacion Perspectivas de Castilla y León

Valladolid, lunes, 08 de febrero de 2010

 

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[Vídeo] Intervención de la Vicepresidenta en la Fundación Perspectivas.

Muchas gracias, Óscar, Francisco, por vuestras palabras, vuestra acogida, y muchas gracias, sobre todo por vuestra invitación, es un placer compartir con vosotros esta tarde para hablar de Europa, de la presidencia española y de esa Unión que queremos todos y por la que todos trabajamos.

Señoras y señores,

Son muchos los intentos que se han hecho de datar, de poner fecha al nacimiento de Europa. Ahí está, es cierto, el relato mitológico que todos ustedes conocerán de la bella princesa Europa seducida por un Zeus convertido en toro. Pero es una explicación que, la verdad, no acaba de ser convincente.

En los libros de Historia, y entre gente tan sería y rigurosa como los padres fundadores del Mayflower, Juana de Arco o los Reyes Católicos, no acaba de quedar bien un deidad seductora de jovencitas.

También ha habido intentos de fijar la esencia de Europa en un tronco lingüístico, étnico o histórico común. Intentos claramente condenados al fracaso porque, y esto también se ha señalado en múltiples ocasiones, lo que define a Europa es precisamente su pluralidad.

Y es cierto, la diversidad de lenguas, de creencias, de costumbres y tradiciones es una parte esencial de la realidad europea, sin duda, pero es sólo una parte de esa realidad. La otra parte, igual de importante que la anterior, es que sobre esa pluralidad decidimos crear una unidad.

Por eso creo que, si hay muchas dudas sobre el origen de Europa, de lo que no cabe ninguna duda es del origen de la Unión Europea.

Una Unión que nació cuando sus gentes y sus pueblos decidieron crear una comunidad en su verdadero sentido, no tanto como un pasado compartido, sino más bien como un futuro que compartir.

Hoy hace precisamente 43 años que España solicitó por primera vez su ingreso en lo que entonces se denominaban Comunidades Europeas.

Para los millones de españoles de entonces, en aquel país sometido al gris ambiental de la falta de libertades, Europa significaba libertad, significaba progreso, significaba justicia.

Todos pensábamos que –como dijera Ortega- España, la España cerrada, era el problema y Europa la solución y quizás por eso siempre hemos demostrado que llevamos a Europa en el corazón.

Hoy hemos sabido hacer realidad lo que para generaciones anteriores apenas era un sueño. Somos un país central en Europa, y durante los próximos meses, es desde aquí, desde España, desde donde va a latir el pulso de la Unión.
Como bien saben, es la cuarta vez que nos corresponde asumir la presidencia rotatoria, pero lo cierto es que en esta ocasión lo hacemos en circunstancias muy distintas a las anteriores.

La crisis económica mundial, la lucha contra el cambio climático, la construcción de un orden internacional más estable, más equilibrado, más justo son retos inaplazables y que exigen respuesta de todos.

Pero si algo nos ha enseñado la historia de este continente que ha sabido construir el bienestar, el progreso y la unión sobre las cenizas de muchas guerras, es que las dificultades también pueden convertirse en oportunidades.

El futuro está más abierto que nunca y sólo a nosotros nos corresponde decidir qué forma definitiva tomará. Por eso es importante que los europeos sepamos el lugar que queremos y trabajemos por hacerlo realidad.

Porque limitarnos a mantener y conservar lo que tenemos cuando todas las regiones del mundo se apresuran a ganar su parcela de futuro, es renunciar a ser dueños de nuestro propio destino.

Y por eso, señoras y señores, la presidencia española de la Unión no puede ser una presidencia simplemente de gestión, tiene que ser, es, una presidencia ambiciosa, una presidencia de progreso, de avance y profundización, una presidencia para tener más unión, para tener más Europa.

Más unión y más Europa en lo económico, para construir un modelo productivo más estable y menos incierto, en el que el bienestar de todos no sea puesto en entredicho por las malas prácticas o la codicia de unos pocos.

Más unión y más Europa en lo social, porque renunciar a esas palabras –solidaridad, ciudadanía, justicia, igualdad- por las que se nos reconoce y en las que nos reconocemos es renunciar a nuestra propia identidad.

Más unión y más Europa en lo internacional, para conjugar ante el mundo nuestras diversas lenguas en una misma voz que hable el lenguaje del multilateralismo, de la concertación y de la responsabilidad global.

Esas son las grandes líneas que van a marcar nuestro futuro, esos son los grandes pilares de nuestra Unión y esas son, por tanto, las líneas de actuación sobre las que vamos a actuar en nuestra presidencia.

Creo que con ello respondemos al tiempo que vivimos y reflejamos el sentir de una ciudadanía española que no sólo es europea sino que ha demostrado siempre ser profundamente europeísta.

Y si la primera inquietud de los ciudadanos y ciudadanas es la situación económica, esa tiene que ser, esa va a ser también la primera prioridad de nuestra presidencia.

Y lo va a ser con un objetivo muy claro: avanzar hacia una economía más competitiva basada en el conocimiento y la sostenibilidad y que permita la creación de empleo de calidad.

Una Europa de progreso ni debe ni puede competir en el mercado global reduciendo calidad de vida o protección social, sino haciendo de la innovación y la capacitación de su capital humano su verdadera ventaja comparativa.

Ese es el objetivo que se proponen iniciativas como la estrategia de Crecimiento y Empleo 2020, el Plan Europeo de Innovación o el refuerzo de la movilidad de investigadores, profesores y alumnos.

También ese es el objetivo de la apuesta por las energías alternativas, la movilidad sostenible o el plan para la eficiencia energética y la reducción de emisiones. Por que por la senda de la llamada economía verde transita buena parte del crecimiento del nuevo siglo, y porque la sostenibilidad ya no es una opción sino una necesidad vital.

Creo que son pasos importantes para pasar la página de la crisis económica, una página –hay tímidos signos que así lo indican- que comenzamos a dejar atrás, pero de la que espero que todos hayamos aprendido una lección.

Que, frente a lo que se nos repetía desde las opciones más conservadoras, el progreso social no puede apoyarse en la ambición desmedida y sin control.

Y Que el beneficio de unos pocos no puede ser la coartada de una irresponsabilidad que nos ha llevado a todos al borde del abismo económico mundial.

Esa es la lección que no debemos olvidar y por eso estamos sentando las bases de un nuevo marco de supervisión financiera más transparente, más controlado, menos vulnerable. En definitiva, más responsable y más seguro.

Pero, señoras y señores, decía Jean Monnet que el proyecto de Europa no tiene como objetivo principal unir Estados ni instituciones, tampoco mercados, sino sobre todo, por encima de todo, unir gentes.

Todos hemos oído hablar del alejamiento de las instituciones. Todos hemos temido por la debilidad de ese cordón umbilical que en la Unión Europea, como en toda democracia, debe unir a la ciudadanía con las instituciones políticas.

La Presidencia de Europa llega a España, pero también queremos que España, que todos los españoles, todas sus comunidades y regiones lleguen a Europa.

Y por eso, el Gobierno se comprometió a potenciar la presencia y la visibilidad de la pluralidad de España en la Unión y por supuesto que cumpliremos ese compromiso.

Lo estamos cumpliendo ya, promoviendo la participación autonómica en los Consejos de Ministros informales que están teniendo lugar en España durante nuestra Presidencia.

Lo estamos cumpliendo, teniendo en cuenta las inquietudes que las Comunidades Autónomas nos han expresado durante la preparación del semestre. Ya saben que esta misma mañana he repasado con el Presidente Herrera y miembros de su Gobierno las propuestas de esta Comunidad Autónoma.

Creo que son pasos importantes para acercar nuestro programa a la ciudadanía, porque Europa será tan fuerte como lo sean sus ciudadanos, y por eso la profundización de la ciudadanía social europea es otra de las grandes prioridades de nuestra presidencia.

Y porque hacer más ciudadanía es ganar cohesión, estamos sentando las bases de un sistema de concertación social que haga del diálogo lo que siempre ha sido, la mejor herramienta de progreso.

Porque hacer más ciudadanía es trabajar por la integración, estamos elaborando una estrategia europea e integral sobre migraciones, un ámbito que España ha conseguido elevar al nivel de política concertada de la Unión.

Porque hacer más ciudadanía es ganar seguridad vamos a mejorar la lucha contra el terrorismo, la delincuencia internacional, el tráfico de drogas, armas y seres humanos desarrollando el Programa de Estocolmo.

Porque hacer más ciudadanía es que los derechos que los europeos y europeas tenemos ganados en las leyes, salten del papel a la calle, y por eso, hemos hecho de la igualdad uno de los ejes de nuestra presidencia y vamos a avanzar –con la creación de un observatorio de la violencia y la puesta en marcha de la orden de protección para las víctimas- hacia una Europa refractaria a la violencia de género.

Señoras y señores, amigos y amigas

Hace unos años viajé a China y allí me comentaron que desearle a alguien que tenga una vida interesante se considera una descortesía porque los tiempos interesantes suelen ser tiempos de dificultades.

Pues bien, lo cierto es que nos guste o no, vivimos tiempos interesantes, –muy interesantes diría yo-. Lo cierto es que somos más conscientes que nunca de que para hacer frente a los retos de este nuevo tiempo tendremos que apoyarnos en palabras como cooperación, diálogo, responsabilidad y unión.

Palabras que, hasta no hace mucho, el pensamiento conservador despreciaba como mera retórica progresista y que hoy marcan las principales páginas de la agenda internacional.

Y creo que esa puede y debe ser la gran fortaleza de Europa en este siglo que cumple este año su primera década porque la cooperación, el diálogo y la responsabilidad compartida han sido y son los pilares sobre los que hemos construido nuestra Unión.

Es un capital que podemos aprovechar para influir y ser decisivos en el ámbito internacional y esa es la tercera gran prioridad de nuestra presidencia.

Somos el continente que más ha avanzado en solidaridad, responsabilidad y justicia social. Somos también el mayor mercado del mundo, y nuestra presencia internacional tiene que corresponderse con esa realidad. Es una posición que tenemos que hacer valer.

Porque lo cierto es que, pese a las voces interesadas que aprovechan cualquier resquicio para poner en duda el peso de la Unión, nadie puede permitirse prescindir de Europa.

Pero también lo es que, en un ámbito como el internacional en el que viejas y nuevas potencias pugnan por hacerse con un lugar de privilegio, no basta con pedir reconocimiento, debemos mostrar claramente nuestra capacidad, nuestra voluntad y nuestra presencia. Y debemos hacerlo estando más unidos y siendo más eficaces.

Unidad y eficacia. Dos herramientas insustituibles que España va a esforzarse en potenciar consolidando la nueva estructura de gobierno de la Unión que incorpora el Tratado de Lisboa, impulsando también el servicio exterior europeo.

En definitiva, colaborando con lealtad y con la vista puesta en los ciudadanos, en el robustecimiento de esa Europa más unida y con voz más potente e influyente en el concierto internacional.

Por tanto, más Unión y más Europa también en lo internacional.

Por eso vamos a aprovechar al máximo los nuevos mecanismos del Tratado de Lisboa y en colaboración con las instituciones de la Unión hemos propuesto una agenda internacional que aproveche nuestros mejores recursos para proyectarnos en el resto del mundo.

Y quiero destacar especialmente dos ámbitos en los que por nuestra ubicación, por nuestros lazos culturales y por tradición, es mucho lo que nosotros, y posiblemente sólo nosotros, podemos aportar a la Unión.

El primero es nuestra relación privilegiada con esa otra mitad de nuestra alma que es Iberoamérica y el segundo es una mirada siempre dirigida al Mediterráneo.

Nuestra presidencia es un momento propicio, y así me lo han señalado todos los líderes iberoamericanos, para dar un nuevo impulso a la relación Unión Europea- América Latina.

También para relanzar los importantes acuerdos con Centroamérica, con la Comunidad Andina y con MERCOSUR que llevamos lustros sin cerrar y que beneficiaran a nuestras comunidades, a nuestros ciudadanos y a nuestros pueblos., de ambos lado del Atlántico.

Y en torno al Mediterráneo, vamos a seguir promoviendo el avance en la dimensión euromediterránea de la política de vecindad europea y esforzándonos en consolidar la estructura institucional de la Unión por el Mediterráneo, porque este mar tan nuestro debe ser cada vez más lo que siempre ha sido, un vínculo de unión y no una frontera de separación.

Esa es la Europa, señoras y señores, esa es la Unión que recoge nuestro programa de presidencia. Un programa que cuenta con el apoyo unánime de todos los partidos y de todas las Comunidades Autónomas. Un programa de todos los españoles y las españolas.

Un programa para una Europa más competitiva, mejor preparada económicamente, más cohesionada, mejor integrada política y socialmente.

Hace unos años, muchos de ustedes lo recordaran, Paolo Cecchini publicó un famoso informe sobre “El coste de la no Europa”. Creo que hoy, ante este mundo que está reconstruyendo sus mismos fundamentos, debemos volver a hacer ese ejercicio intelectual y plantearnos la Europa que queremos.

Si queremos una Europa ensimismada en sus pequeñas diferencias o una Europa en el mundo.

Si queremos una Europa competitiva y ambiciosa o que renuncie a dirigir su propio destino.

Si queremos una Europa social, Ambiental y económicamente responsable o una Europa que renuncia precisamente a ese gran acervo de derechos sociales que de nosotros admira todo el planeta.

Creo que todos ustedes saben cual es la opción de este Gobierno y de esta Presidencia. Queremos más Europa y queremos más unión.

Estamos trabajando por ello, y vamos a lograr que España presente al final de su semestre un gran balance. Estoy convencida de que entre todos lograremos que la española, sea una magnifica presidencia.

Muchas gracias.

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